7 d’octubre del 2007

El nacimiento de la luz II

PRIMER VUELO

Gwen estaba escribiendo y devorando sus libretas mientras Dirk lejos de prestar atención a sus tareas, se distraía observando a su concentrada Jenny. Cuando de repente apareció un pequeño insecto volador de enorme belleza, que rompió sus sueños bruscamente. Dirk quedó fascinado.

Sus alas de varios colores, formaban figuras increíbles al batir-las, para conseguir moverse. De pronto se paró en uno de los lomos, de las libretas de Gwen, como si estuviera esperando algo. Dirk miró a su Jenny, y ésta salió del trance estudiantil en el que se encontraba y quedó sorprendida al notar la mirada clavada en sus ojos. El insecto que se parecía a una mariposa de la vieja tierra, el llamado tercer planeta, empezó a volar entre los dos. Todo pareció desaparecer, y las miradas empezaron a bailar, como si estuvieran fuera de sus cuerpos, emprendiendo una vida propia, independiente de los ojos que las retenían, viajando libres por un aire fresco y nuevo. Ellos oían una melodía inexistente para el resto de los allí presentes. Era la música que marcaba el ritmo, el 'tempo' de los bailes de miradas. Fueron unos segundos que se prodigaron eternos para los dos protagonistas.

De repente todo se desvaneció y la imagen del insecto apareció de nuevo. Toda la magia exhibida pareció limitarse ahora al dulce vaivén de sus alas. Éste emprendió el vuelo hasta el ventanal del Space. Gwen y Dirk que quedaron sorprendidos al ver que la mariposa, se encontraba, ya, fuera del café y no dentro. Un espejismo, un milagro, quien sabe, lo que si es verdad, es que ese cristal no existió para el extraño insecto. Lo atravesó como si fuera una cortina de aire. Gwen alargó el brazo hasta tocar el vidrio, y ahí estaba, frío y duro, imposible de traspasarlo.

Estuvieron juntos un par de horas más en el café. El insecto fue el único tema de conversación. Lo único que les importó. Gwen estaba maravillada, le parecía genial aquel animal, necesitaba saber más, necesitaba saberlo todo, necesitaba investigar.

Se despidieron como siempre, y cada uno se fue a su residencia. Esa noche Gwen no durmió. Todo era emoción, inquietud y deseo. La mañana siguiente empezaría la búsqueda. Así lo pactaron en la nave número 5 del Space con Dirk, donde se dividieron la tarea, para poder abarcar más información más rápidamente. Al anochecer se contarían los detalles.

Continuarà...